Aquella Torre Eiffel que levantaron los veratenses hace 131 años no era de hierro forjado ni precisó 18.000 piezas metálicas y dos millones y medio de remaches en caliente, como la que visitan entre seis y siete millones de personas todos los años en París. No. Esta era otra torre, una réplica a escala que no alcanzaba los inmensos 300 metros de altura que mide la francesa, pero sí andaría por los 15, el equivalente a un edificio de cuatro alturas de la época. Un portento, una figura asombrosa, un hito que dejaría marcada esa fecha y causaría admiración entonces como seguro la causa ahora. Tenemos que situarnos en 1895.
Aquel año, el pueblo celebraba sus fiestas y los vecinos, el Consistorio, todos, se involucraron en una atracción visual que distinguiera a Vera de cualquier otro pueblo durante unos días.
“Este hecho curioso ocurrió en 1895, quizá promovido por la novedad que supuso en el mundo la inauguración de la Torre Eiffel en París -terminada seis años antes en los Campos de Marte de la Ciudad de las Luces-. La que se construyó en Vera sería, probablemente, de madera, pero no lo puedo asegurar porque no he encontrado ningún detalle sobre los materiales que se usaron”, detalla el cronista de la Ciudad, Gabriel Flores. A Vera, como saben, le otorgan el título de Ciudad muy poco después de ser reconquistada y anexionada a la Corona de Castilla.
Pero volvamos con la torre singular, de la que no se conoce mucho. “Lo que sí sabemos es que se colocó en lo que hoy es la confluencia de la calle Virgen de las Angustias con la calle Mayor y era de un tamaño considerable, se podía subir a ella”. Efectivamente, se podía acceder a una primera planta: “Hay una foto, la única que se conserva, en la que se ve a su señor en la primera planta, lo que da una idea de su magnitud. Especialmente cuando se compara con los edificios que la rodeaban”.

El cronista ha indagado para encontrar las razones por las que estos antepasados reunieron motivos y energías para levantar la gran mole en torno a la cual debieron disfrutarse celebraciones aquel año, pero su tarea aún no ha dado fruto. “Conocemos que las celebraciones de San Cleofás a lo largo de los siglos, aunque no haya mucha documentación al respecto, muestran un alarde de medios y de imaginación [de los veratenses]. Todavía me pregunto cómo pudieron llevarse a cabo, con la falta de medios económicos y técnicos de época, algunos de estos elementos”.



Si le ha interesado esta noticia, puede acceder a la entrevista que nos concedió el cronista de Vera, Gabriel Flores, publicada por ACTUALIDAD ALMANZORA en el Especial Fiestas Patronales 2026.
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