El MITECO blinda una obra en suelo radiactivo de Palomares mientras eterniza su limpieza

Las tuberías que sustituirá el CIEMAT conectarán con la arqueta que está ejecutando la comunidad de regantes

🎙️ Informativo 08/07/2026

El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), a través del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), ha blindado con un dispositivo de seguridad extrema una obra de renovación de tuberías de riego en la zona radiactiva de Palomares. La actuación, que incluye vallado, control radiológico y la prohibición de excavar, contrasta con la paradoja de que la limpieza definitiva de los suelos contaminados por el accidente nuclear de 1966 sigue sin fecha.

El CIEMAT ha adjudicado la obra a la empresa Talleres y Grúas González SLU, de Pulpí, por 155.374,89 euros. El plazo de ejecución es de seis meses. El objetivo es unificar y reconducir por superficie dos tuberías subterráneas que actualmente distribuyen el agua de riego a distintas parcelas de la zona.

La particularidad del proyecto reside en cómo se va a ejecutar. Las viejas tuberías no se sacarán de la tierra. Para evitar remover el suelo contaminado, las conducciones antiguas serán anuladas y permanecerán donde están. El agua se desviará hacia una única tubería nueva que discurrirá por la superficie, sobre un canal de zahorra impermeabilizado que evite el contacto con el terreno. La obra no necesita zanjas: el trazado se nivelará añadiendo material procedente del exterior.

El motivo de tanta precaución es la ubicación de la obra. Las tuberías atraviesan la denominada zona 2-Bis, un área próxima al cementerio y al norte de las balsas de riego, que forma parte de los terrenos expropiados y sometidos a vigilancia radiológica desde el accidente de 1966. El CIEMAT sostiene que la mayor parte del trazado discurre por suelo sin restricción de uso, pero los estudios previos han localizado dos pequeñas áreas —de 36 y 16 metros cuadrados, respectivamente— con puntos de americio-241, un isótopo radiactivo resultante de la descomposición del plutonio. En esas zonas, la concentración se sitúa entre 1 y 5 becquerelios por gramo, y el Consejo de Seguridad Nuclear exige que permanezcan acordonadas.

VIGILANCIA RADIOLÓGICA CONSTANTE

Toda la zona de obras quedará vallada y aislada del público, con controles de acceso y vigilancia radiológica para personas, vehículos y materiales. El suelo se mantendrá húmedo durante los trabajos para evitar que se levante polvo. Además, se instalará un muestreador portátil adicional para vigilar la concentración de radiactividad en el aire hacia las zonas más pobladas. Si el nivel de americio-241 en el aire alcanza o supera los 5 × 10⁻³ Bq/m³, los trabajos deberán detenerse de inmediato.

UNA LIMPIEZA QUE NUNCA LLEGA

El accidente nuclear de Palomares ocurrió el 17 de enero de 1966, cuando dos aviones del Ejército de Estados Unidos colisionaron en vuelo y arrojaron cuatro bombas termonucleares en la zona. Dos de ellas sufrieron una explosión, dispersando plutonio y otros materiales radiactivos sobre decenas de hectáreas de tierra. Sesenta años después, la limpieza de los suelos contaminados sigue sin realizarse.

La obra que ahora comienza demuestra una cosa: es posible intervenir en la zona con seguridad. Si se puede cambiar una tubería de riego con un blindaje de precauciones, vallado, control radiológico y la prohibición expresa de remover el suelo, también se podría intervenir para extraer la tierra contaminada con plutonio y americio. Ecologistas en Acción y otras organizaciones llevan décadas reclamando una limpieza definitiva con técnicas que permitirían hacerlo sin poner en riesgo a la población.

Sin embargo, el MITECO sostiene lo contrario. A través de la Abogacía del Estado, el Gobierno defiende ante los tribunales que no se debe limpiar Palomares porque remover las tierras es más peligroso que dejar la contaminación donde está. Alegan que la retirada masiva de tierra «podría movilizar material radiactivo» y que los niveles actuales son «bajos y estables».

La paradoja es evidente: el mismo argumento que usa el MITECO para no limpiar los suelos -el riesgo de movilizar la radiactividad- no le ha impedido aprobar una obra que exige acarrear material y que ha sido blindada con un dispositivo de seguridad digno de una operación de descontaminación.

Si se puede hacer una obra con todas las garantías en una zona contaminada, ¿por qué la limpieza de los suelos de Palomares sigue sin fecha después de sesenta años? La respuesta la da el propio MITECO: el Ministerio sostiene que remover las tierras es más peligroso que dejar la contaminación donde está.  (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)

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