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Ni obispado ni Junta: sólo la ciudadanía

🎙️ Informativo 09/06/2026

ENRIQUE FERNÁNDEZ BOLEA*

En el día de ayer (8 de junio de 2026) medios de comunicación comarcales y provinciales se hacían eco de que la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de Almería concedía su visto bueno a una nueva fase de restauración en la parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación de Cuevas del Almanzora. En esta ocasión, la actuación contempla un conjunto de trabajos que persiguen detener el galopante deterioro que, tras años de olvido, de abandono, afecta al interior del templo, una iglesia de planta basilical construida entre 1753 y 1762 según planos y dirección del fraile de la Ñora Pedro de San Agustín, arquitecto del X marqués de los Vélez Antonio Álvarez de Toledo.

Pese a este origen dieciochesco, la mayor parte de los elementos que ornan y ennoblecen su interior pertenecen al siglo XIX, fruto de los empeños de los religiosos y ciudadanos de la localidad que, bendecidos por la riqueza argentífera de Almagrera a partir de 1838, quisieron otorgar al edificio el esplendor que, según su parecer, aquellos tiempos de opulencia exigían. Y, además de intervenir sobre la estructura para corregir fisuras, humedades y grietas, se quiere operar en el tabernáculo del presbiterio que, con la balaustrada de mármol que lo circunda y el altorrelieve de la Santa Cena, fue costeado allá por 1845 por el párroco de entonces, José Sánchez Puerta, y la legión de presbíteros que integraron la sociedad minera Esperanza y Consortes. También se contempla el arreglo del pavimento de mármol de Macael, contemporáneo del presbiterio, aunque esta vez su colocación se debió a la generosidad de todo un pueblo que aportó, mediante suscripción, los elevados costes de aquella obra.

Ni obispado ni Junta: sólo la ciudadanía

Y es la comunidad, la ciudadanía, la que, de un modo u otro hoy vuelve a hacer posible que la parroquia no sea pasto de la ruina. Fue el pueblo, a través de su Ayuntamiento, el que allegó hace unos años los 250.000 euros destinados a la reparación integral de su cubierta (de los otros 250.000 que debía aportar el Obispado para cumplir con el convenio entre ambas instituciones nunca más se supo). Fue el pueblo el que unas décadas antes había propiciado, con sus aportaciones económicas, que se reforzasen los cimientos del templo mediante la inyección de hormigón. Sin una y otra operación probablemente Nuestra Señora de la Encarnación habría colapsado.

Y sigue siendo el pueblo el que en esta nueva fase recién autorizada costeará los gastos derivados de los trabajos previstos en el interior. Se apuntan casi 400.000 euros de inversión, y ¿saben ustedes de dónde provienen? Una parte considerable de la voluntad expresada por don José Alascio, nuestro párroco durante tanto tiempo, quien decidió donar a la causa de la restauración de nuestra iglesia bienes y dinero; ¿y la otra parte?, pues de nuevo del pueblo, de la ciudadanía, de algunas empresas de nuestra localidad que han hecho alarde de benefactora generosidad, y de personas particulares que decidieron aportar lo que buenamente se podían permitir. Atrás quedaron los esfuerzos de muchas otras que, mes a mes, año a año, depositaron su contribución convencidas de que lo estaban haciendo para un fin tan encomiable, y finalmente no fue del todo así.

Y ya está. Ningún otro aporte económico que venga de otras procedencias. La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía se ha limitado a cumplir con un trámite administrativo que le compete, es decir, aprobar un proyecto de rehabilitación para un edificio catalogado Bien de Interés Cultural, además de Monumento Histórico Artístico. Y el Obispado, responsable del edificio, será el encargado de ejecutar estas actuaciones y coordinarse con la administración autonómica encargada de la supervisión técnica. Pero sólo eso. Del soporte económico ya se ha ocupado el pueblo.

*Enrique Fernández Bolea es cronista oficial de Cuevas del Almanzora
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