Tras años de espera y un minucioso trabajo de restauración, la emblemática Casa Figueras ha vuelto a abrir sus puertas en la plaza de la Encarnación. Este palacete, máximo exponente de la burguesía decimonónica en el Levante Almeriense, ha sido objeto de una delicada intervención valorada en 250.594 euros. Sin embargo, no se trata de una actuación aislada: sumada a la adecuación inicial que se realizó hace una década para convertir el edificio en museo —con un coste aproximado de 150.000 euros—, la inversión total para rescatar este tesoro supera ya los 400.000 euros.
Si en aquella primera fase el objetivo fue funcional —adaptar las salas para acoger el legado del poeta Sotomayor—, esta nueva etapa ha sido puramente artesanal. Se ha pasado de «abrir el museo» a «rescatar el palacete», centrándose en los detalles que el tiempo y la humedad estaban a punto de borrar.
UN RESCATE ARTESANAL: FRESCOS, MÁRMOL Y LUZ
Lo más destacado de esta rehabilitación ha sido la recuperación de las pinturas murales modernistas de 1902, obra de A. Fernández Navarro. Estas piezas son únicas en la comarca y su restauración ha exigido una limpieza profunda y la reintegración de los frescos del patio de luces. La obra titulada “Crepúsculo” vuelve a lucir hoy los matices que la hicieron famosa hace más de un siglo.
Los trabajos han devuelto la dignidad a los materiales originales de la casa:
– Suelos y madera: Se han recuperado las baldosas hidráulicas y el mármol de Macael que visten las estancias principales. Además, se han restaurado los ventanales de madera, esenciales para la estética de la plaza.
– Ingeniería invisible: Para no romper la atmósfera del siglo XIX, las nuevas redes eléctricas y los sistemas de seguridad se han instalado de forma oculta, evitando cables a la vista.
– Protección contra el tiempo: Se han sellado las cubiertas de forma definitiva, eliminando las humedades que durante años fueron la principal amenaza para los techos y las pinturas.
UN LEGADO QUE VUELVE A SUS VECINOS
La Casa Figueras es mucho más que un edificio rehabilitado; es un trozo del alma de Cuevas del Almanzora. Gracias a la inversión de los fondos europeos Next Generation-EU, el municipio no solo conserva un inmueble, sino que asegura la supervivencia de un estilo artístico que marcó una época dorada en la provincia.



Al cruzar de nuevo su umbral, el visitante se sumerge en la Almería de 1900, una tierra de riqueza minera y cultural que ahora vuelve a brillar con luz propia para las nuevas generaciones. Aquellos murales que corrían el riesgo de desaparecer son hoy el mejor reclamo para un turismo que busca raíces, historia y belleza.(VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)
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