🎙️ Información 03/02/2026
Las máquinas han vuelto a la segunda fase de la «variante» de Mojácar tras «resolverse el deslinde de fincas». El alcalde, Francisco García, ha confirmado a Actualidad Almanzora que las obras de la infraestructura se han reanudado tras solucionarse el problema del deslinde de fincas que las mantenía paralizadas desde finales de 2024. «Ya se está trabajando en esa zona».
La reactivación llega -según el primer edil- después de que la Junta de Andalucía culminase el expediente administrativo de deslinde de 27 fincas en el tramo final de la obra, un trámite imprescindible para definir los límites de la vía pública. Este proceso, iniciado formalmente en noviembre con la publicación en el BOJA, establecía un plazo de alegaciones que concluyó el pasado 9 de diciembre.
El alcalde ha detallado el estado de los trabajos: «Las obras de la variante están ya en su recta final. Actualmente se está trabajando en los últimos 200 o 250 metros de carretera y la última rotonda. Prácticamente ya está terminado todo el firme, queda alguna capa superficial y terminar alguna cuneta». Queda pendiente «la instalación de las pantallas acústicas para insonorizar un poco el ruido de los vehículos con las casas más cercanas».
Respecto al plazo, García ha avanzado que «según la dirección de obra parece que estará finalizada antes de Semana Santa. Están esperando a que confirmen la instalación de estas pantallas y en el momento en el que las instalen se pondrá en funcionamiento».



La paralización se prolongó durante casi un año, Mientras este medio informaba sobre las causas judiciales y administrativas del retraso, el alcalde mantuvo silencio sobre el retraso en los plazos dados inicialmente para su finalización. El Ayuntamiento de Mojácar es el principal financiador de esta obra de competencia autonómica, con una aportación que supera los cuatro millones de euros, pese a tratarse de una responsabilidad que corresponde íntegramente a la Junta de Andalucía.
Este nuevo tramo de aproximadamente 2,2 kilómetros presenta un diseño distinto a la primera fase de la vía, ya en servicio. Mientras que ésta es una vía rápida, la segunda fase incluye cinco rotondas para gestionar los accesos a urbanizaciones.
Esta configuración plantea dudas sobre la fluidez del tráfico. En un trazado tan corto, con una rotonda cada 440 metros de media, la velocidad media se vería significativamente reducida. Los conductores pasarían gran parte del tiempo en fases de desaceleración para abordar las glorietas, circulando a baja velocidad en su interior y reacelerando a la salida, un patrón de circulación más propio de una vía urbana de acceso que de una variante concebida para agilizar el tráfico de paso y, sobre todo, para conectar dos carreteras, algo que no sucede con la calzada en construcción, que termina en un fondo de saco que distribuirá los vehículos que la usen por callejuelas de urbanizaciones.
Con las obras ya en marcha, el objetivo oficial es que la vía pueda estar terminada en los próximos meses. (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)













