«Quiero que mis investigaciones sobre El Argar dejen un impacto positivo en Antas»

El doctor Andrew Koh en el yacimiento argárico de Lugarico Viejo, en Antas.

🎙️ Informativo 09/03/2026

El doctor Andrew Koh, investigador principal del programa de farmacología antigua del Museo Peabody de la prestigiosa Universidad norteamericana de Yale, y uno de los más reputados estudiosos a nivel mundial sobre la Edad del Bronce, ha visitado Antas recientemente y mostrado su interés por investigar en El Argar

  • Sorprende que Yale se fije en una comarca almeriense que no parece interesar a los investigadores de la Universidad provincial, ¿por qué ha decidido estudiar El Argar?
  • Me interesa porque mi carrera comenzó investigando la Edad del Bronce en el Mediterráneo Oriental, y me ha extrañado que el conocimiento sobre El Argar no ha alcanzado el mismo nivel de lo que hoy sabemos sobre las civilizaciones coetáneas en la otra orilla del mar. Micenas, Minos, Creta han sido mucho más estudiadas. Aquí queda casi todo por hacer, y eso es una maravillosa oportunidad para cualquier investigador que no pienso desaprovechar.
  • ¿Cree que existieron puntos en común entre las dos orillas del Mediterráneo durante la Edad del Bronce?
  • Estoy plenamente seguro. He investigado muchos yacimientos en el Mediterráneo Oriental, y me ha sorprendido la enorme similitud material entre lo que he visto en Grecia y, sobre todo, en Creta, con el paisaje de El Argar. Todos los habitantes de la orilla de la costa mediterránea estaban en contacto por el mar, que les servía para conectar entre ellos. Era la forma más rápida de comunicarse entonces.
  • En concreto, ¿qué piensa investigar sobre El Argar?
  • Llevo más de 20 años estudiando el origen del vino. He investigado y encontrado vestigios de su existencia en Mesopotamia, Creta y otros lugares, y me ha sorprendido comprobar cómo hace 4.000 años había una industria productora de vino muy similar a la actual y, partiendo del conocimiento del saber y las costumbres compartidas gracias a la comunicación por el Mediterráneo, considero imposible que esa misma industria no existiera también aquí. Quiero probarlo científicamente. Es algo que aún no ha sido descubierto. Sé que aquí, en El Argar, construían exactamente igual que en Minos, Creta o Micenas, y estoy seguro de que curarían sus heridas y celebrarían sus fiestas con los mismos ungüentos y bebidas espirituosas, en este caso, el vino.
  • ¿Qué ha sentido al pisar por primera vez El Argar?
  • Aunque ya he pisado muchos yacimientos de la Edad del Bronce, me ha fascinado conocer el lugar donde se forjaron unos símbolos de poder que hacen única a esa civilización aquí: las diademas. Verlas y visitar la meseta donde las portaron algunas mujeres muy destacadas hace 4.000 años me ha volado literalmente la cabeza. Es algo que no existe en ninguna otra cultura coetánea.
  • ¿Por qué cree que interesa en EEUU la Cultura Argárica?
  • La culpa es de la literatura. Nos fascina que tantos años atrás, los hombres tuvieran una vida tan avanzada a pesar de la tecnología tan rudimentaria de la que disponían, y nos resulta muy familiar, aun tratándose de escenarios tan lejanos a EEUU.
  • ¿Existen correlatos de esta civilización en su país?
  • Con notables diferencias, pero sí. El cine ha mostrado la forma de vida de las sociedades nómadas, las de aquellos que en Europa llamáis ‘indios’. Pero en Illinois, cerca de la actual Chicago, existieron poblados muy parecidos a los argáricos. También los hubo desde allí hasta la Costa Oeste. Son mucho menos conocidos. Me ha llamado la atención cómo en Europa en general y en Antas en particular, las personas e instituciones trabajan unidas para preservar el legado de sus antepasados. Allí es prácticamente imposible estudiar la prehistoria de EEUU porque, después del periodo de desposesión y persecución de los nativos, para investigar es preciso contar con las pertinentes autorizaciones administrativas de las autoridades locales y estatales, pero también con el permiso de las comunidades indígenas, que no suelen colaborar. Nos ven a los historiadores como una prolongación de la explotación colonizadora que sufrieron durante siglos. No es nuestro propósito. De hecho, yo quiero que mis investigaciones siempre dejen un impacto positivo en la comunidad. Las que haré sobre El Argar, en Antas. No vengo a esquilmar vuestro pasado, sino a investigarlo y ponerlo en valor.
  • Ha mencionado las reticencias de los descendientes de los antiguos pobladores de lo que hoy son los EEUU sobre la investigación de su pasado. Para ustedes, ¿cuándo comienza la historia de su país? ¿arranca con la llegada de Colón o entienden que hubo vida antes?
  • Depende de a quién le preguntes. Algunos sostienen que la historia de EEUU comienza el 2 de julio de 1776, con la declaración de independencia por los padres fundadores de las primitivas 13 colonias. No es mi caso. Yo me siento tan estadounidense como el que más, pero mis rasgos son orientales y noto cómo muchos me miran y tratan como un ciudadano de segunda. Es una pregunta muy difícil de responder porque existen muchas américas dentro de EEUU. En la actualidad, la mayoría de los historiadores entendemos que aquí ya se forjaba la historia de este territorio antes de que llegaran los primeros europeos. Aunque aún no se llamara EEUU, ya existían comunidades viviendo. Ya había americanos antes de que nadie bautizara al continente con el nombre de América. Pero, aunque resulte difícil de creer, aun no existe un consenso entre los historiadores sobre el comienzo de la historia de nuestro país. Eso es un gran problema para mostrar nuestra historia al resto del mundo. (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)
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