Mancomunidad MANCOMUNIDAD: Orígenes y establecimiento de Vera (I). Los primeros pobladores

🎙️ Informativo 01/07/2026

DOMINGO ORTIZ *

Bajo el título genérico ‘Orígenes y establecimiento de Vera’, publicaremos una serie de capítulos con datos que permitan reconstruir la historia y evolución urbana de la ciudad. Hoy comenzamos con

Los primeros pobladores del territorio

Podemos asegurar, en base a estudios arqueológicos e históricos, quiénes fueron los primeros pobladores de esta localidad. Sobre los distintos emplazamientos poblacionales de lo que fue el asentamiento original, las noticias que suministra la Historia son aún muy confusos, por lo que sin constatación arqueológica no podemos darle valor fehaciente alguno.

Aceptando la opinión más generalizada, por los informes de historiadores que han tratado el tema, se sabe que en la actual zona de Villaricos (Cuevas del Almanzora) durante la época ibérica, fenicia, púnica, romana y medieval, a la ciudad existente en este lugar costero le llamaban Barea o Baria, pero siempre localizada en el mismo entorno. Sin embargo, remontándonos a la historia más antigua de Vera, como población originaria, ha tenido varios emplazamientos a lo largo de su tiempo histórico.

Los primeros pobladores de la localidad de Vera se establecieron en la cueva del Hacho a partir el Paleolítico; durante el Neolítico, Calcolítico y Edad del Bronce se asentaron una serie de aldeas diseminadas en el espacio rural para la caza y recolección y, aprovechando los puntos de agua y zonas proclives para el cultivo de la incipiente agricultura básica, para el pastoreo, así como para explotaciones mineras de cobre.

Sus viviendas, concentradas en poblados amurallados o de altura, cercados con empalizadas de madera, o bien chozas aisladas en el campo, las construyeron de forma circular, con zócalos de piedra y el resto de paredes de cañizo, barro y techumbres de ramajes y esparto, construidas aleatoriamente sin un plan urbano previo, como sería el caso del poblado calcolítico de la Fuente del Algarrobo con su necrópolis (arrasada para construir una urbanización y aparcamientos) erigida en la zona hoy conocida como El Palmeral, donde en 2001, tras dos campañas anteriores de excavaciones arqueológicas localizamos una cabaña circular que reconstruimos en el recinto ferial como museo al aire libre.

De estos primeros asentamientos, sabemos, por las excavaciones y prospecciones arqueológicas realizadas, que estos antecesores nuestros también se establecieron en Fuente Grande, en los Cabezos Pelaos-Fuensalida, en el cerro del Pajarraco, Cabezo Largo y en mesetas del río Antas y en el Cerro del Espíritu Santo (con el hallazgo de un hacha lítica pulimentada y fragmentos de cerámica carenada).

Igualmente, existió otro gran asentamiento calcolítico, es decir, de la Edad del Cobre, en Las Pilas, descubierto al pie de la ladera interior de Mojácar la Vieja, como poblado metrópolis. Las excavaciones arqueológicas afloraron un sistema amurallado protegido por torres o bastiones

El poblado metrópolis lo descubrimos al pie de la ladera interior de Mojácar la Vieja y que cuando realizamos las excavaciones arqueológicas descubrimos un sistema amurallado y protegido por torres o bastiones.

En la segunda edad de los metales, denominada Edad del Bronce o Cultura Argárica, una nueva sociedad de gentes con diferentes tradiciones a las anteriores se asientan en el territorio, estableciendo sus poblados en similares espacios geográficos y, sobre todo, con un nuevo patrón de asentamiento encaramados en los cerros, dominando visualmente partes del territorio y controlando los accesos a puntos mineros de afloramientos de cobre para su transformación, junto a la casiterita, en bronce con el que forjar sus nuevos armamentos de alabardas, cuchillos, espadas y hachas.

Estas gentes construyen sus casas de planta cuadra, rectangular o semiovalada de piedra y con techos de cañas, maderas y tierra, apiñadas unas junto a otras. Son pueblos con un urbanismo incipiente, con viviendas, a veces de doble piso, sin calles estructuradas. En nuestra localidad conocemos un asentamiento en el cerro del Espíritu Santo y los Cabezos Pelaos, aparte de la gran metrópolis de El Argar (Antas), Gatas (Turre), El Oficio, Fuente Álamo (Cuevas del Almanzora) y algunos más repartidos por el Levante.

Con la entrada de la etapa denominada Bronce Final, estas poblaciones de tradición anterior se van transformando con las influencias de otros pueblos del exterior. Los poblados son de similares características, pero no amurallados, y se dedican a comerciar con los primeros contactos mediterráneos. Se asientan en zonas bajas y litorales, más adecuadas para el intercambio con otros lugares de ultramar. De estos primeros contactos existe un poblado en el cerro del Pajarraco, junto a la desembocadura del río Antas, donde fenicios y cartagineses establecieron una factoría con su fondeadero, después ocupada por romanos y andalusíes.

*Domingo Ortiz es historiador, arqueólogo y exdirector de los Museos de Vera.

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