El narcotráfico se instala en la costa del Levante con la misma normalidad que el temporal

🎙️ Informativo 02/02/2026

Las narcolanchas ya no se esconden. Navegan a quince metros de la orilla, en fila india, como un convoy que recorre de cabo a cabo el Levante almeriense. Este lunes 2 de febrero fueron al menos dieciséis: siete en Cabo de Gata, cinco frente a Villaricos, cuatro bordeando las playas de Mojácar. Ayer domingo, tres en la zona de Puerto Rey, en Vera. Vecinos asombrados las graban con el móvil mientras el temporal arrecia, porque el mal tiempo, que todo lo paraliza, es su coartada perfecta. Se refugian de la mar gruesa y se desplazan cuando el temporal les da una tregua y lo hacen a la vista de todos.

Detrás de esta imagen de descaro se esconde una advertencia de quienes persiguen el delito. La asociación profesional Independientes de la Guardia Civil (IGC) alerta de que lo esporádico se está convirtiendo en permanente. “Nos preocupa seriamente que estas actividades delictivas puedan arraigarse en la zona”, explica su portavoz, Daniel Fernández. “Ya sabemos cómo termina esto: acaba provocando más inseguridad, una normalización de la delincuencia y graves problemas de convivencia”. Los agentes, que se enfrentan a un enemigo “cada vez más violento y mejor equipado”, enviaron una carta el pasado 11 de septiembre al subdelegado del Gobierno en Almería solicitando una reunión urgente. Casi cinco meses después, no han obtenido respuesta.

El silencio administrativo con quienes persiguen el delito contrasta con la puerta abierta a quien lo denuncia políticamente. El alcalde de Pulpí, Juan Pedro García, fue recibido tras grabar un video que se ha hecho viral en las redes y en el que mostraba unas narcolanchas fondeadas frente a su pueblo. En esa reunión solicitada hace tres meses, según el alcalde, el subdelegado le transmitió un mensaje tranquilizador: la situación estaba “controlada”.

Pero en la costa, la realidad desmiente al relato oficial. Control sería que la presencia del buque insignia ‘Río Duque de Ahumada’ disuadiera, no que simplemente desplazara el tráfico de un punto a otro. Control sería responder a la petición de medios y refuerzos de los agentes, no ignorarla durante cinco meses. Control, en definitiva, sería que estas embarcaciones no pudieran utilizar el litoral almeriense como un aparcamiento seguro cada vez que sopla el viento de levante.
Video grabado en la tarde de hoy lunes, desde la costa de Mojácar:

Lo que está ocurriendo no es una oleada más, es la cristalización de un problema. Las narcolanchas ya no son una intrusión esporádica; son un elemento fijo del paisaje, tan previsible como la llegada del temporal. Y la respuesta institucional, hasta ahora, se ha limitado a mirar para otro lado, mientras el narcotráfico echa raíces a la luz del día, a quince metros de la orilla.(VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)

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