El PP provincial advierte con «medidas internas» a su alcalde en Garrucha si no cumple la alternancia pactada

El presidente del Partido Popular de Almería y consejero andaluz, Ramón Fernández-Pacheco, ha pedido públicamente al alcalde de Garrucha, Pedro Zamora, que cumpla el acuerdo de investidura y ceda la alcaldía, tal como se pactó. Esta reacción se produce tras la ruptura del gobierno municipal, anunciada la semana pasada por ‘Garrucha con la Gente’ debido a la negativa de Zamora y Vox a entregar el bastón de mando al único concejal de esta formación, Álvaro Ramos.

En declaraciones a los medios, Fernández-Pacheco ha señalado que el PP de Almería es «un partido serio» y ha solicitado a Zamora que «cumpla» con el acuerdo, porque los pactos «están para cumplirlos». Advirtió de que, de no hacerlo, se verán «obligados a establecer las medidas internas que sean necesarias». El consejero defendió la «credibilidad» y «seriedad» del partido, subrayando que los garrucheros están «por encima de cualquier otra consideración».

Esta intervención directa de la dirección provincial confirma y da peso a la denuncia realizada por ‘Garrucha con la Gente’. Su portavoz, Álvaro Ramos, rompió la coalición de gobierno después de que el alcalde Zamora y el concejal de Vox, José Antonio Alonso, se negaran a ejecutar la alternancia en la alcaldía pactada para el pasado 1 de enero.

La ruptura, según la versión de ‘Garrucha con la Gente’, se debe a la convergencia de varios motivos. El detonante final ha sido el incumplimiento del relevo en la alcaldía pactado para el pasado 1 de enero de 2026, un acuerdo que, según la formación, contaba incluso con el visto bueno de la dirección provincial del PP -tal y como se confirma ahora- desde noviembre.

Sin embargo, la fisura es más profunda. Según Álvaro Ramos, el cambio de actitud del alcalde se produjo precisamente cuando él anunció su intención de investigar presuntas irregularidades administrativas señaladas en decenas de informes del interventor municipal, que alertaban de problemas en nóminas, complementos salariales, productividades sin justificar y sentencias judiciales ignoradas.

La formación también denunciaba un «pacto de silencio» entre el alcalde y la oposición del PSOE para, según su comunicado, «no levantar las alfombras» y evitar que salgan a la luz posibles irregularidades, especialmente ante un informe inminente de la Cámara de Cuentas. A esto suman el desacuerdo por la paralización de proyectos clave para el municipio, como el arreglo de la rotonda de La Simona o la negativa a exigir un canon económico al Puerto de Garrucha por la carga de yeso. Ramos lo resumió en una frase: «Sin el arreglo de la rotonda de La Simona, sin que el Puerto aporte dinero al municipio y sin defender la legalidad, no puedo seguir en el gobierno».

Ante este escenario, Ramos presentó su dimisión, según su formación, «para poder perseguir la corrupción y las irregularidades por las vías administrativas y judiciales». Ahora, el conflicto trasciende el ámbito municipal. La presión para que Zamora ejecute el relevo viene ahora de la máxima instancia de su propio partido en la provincia, que defiende su «credibilidad» ante los ciudadanos. (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)

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