🎙️ Informativo 20/05/2026
Quienes lo trataban lo recuerdan por dos cosas antes que nada: su carcajada sonora, que se oía desde el final del pasillo, y su convicción de que la salud empieza en el plato. El doctor Alejandro Bonetti Munnigh, una institución en la comarca, falleció en Almería a los 74 años.
Bonetti no era un médico cualquiera. Era un hombre altísimo, de complexión robusta, cuya presencia imponente entraba por los ojos. Pero su verdadero tamaño lo daba su sabiduría. Especialista en Aparato Digestivo y Endocrinología, se doctoró en Granada con Premio Extraordinario y se convirtió en uno de los primeros médicos en España que habló abiertamente de la relación entre la comida y las enfermedades intestinales. Mucho antes de que la «medicina culinaria» estuviera de moda, él ya recetaba aceite de oliva, productos frescos y advertía de los peligros de los ultraprocesados.
Su vida profesional estuvo ligada para siempre al Hospital La Inmaculada de Huércal-Overa. Allí fue jefe clínico de Aparato Digestivo durante más de treinta años y dirigió la Unidad de Prevención del Cáncer de Colon. Y allí, en el día a día, se ganó el cariño de pacientes y compañeros no solo por su ciencia, sino por su cercanía. Nunca perdió la costumbre de explicar con palabras sencillas lo que otros cuentan con tecnicismos.
Fuera de la consulta, Bonetti fue también un incansable divulgador. Dirigió la docencia del Colegio Oficial de Médicos de Almería, que le concedió su Medalla de Oro. Y fue miembro de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental, de la Academia Dominicana de la Lengua y de la Academia Andaluza de Gastronomía. Un sabio de tres academias, decían los que lo conocían.
Su pasión por la relación entre la cocina y la salud le valió un asiento en la Academia Andaluza de Gastronomía, un colectivo que reúne a los grandes conocedores de la cultura culinaria de la región. Allí compartió saberes y debates con cocineros, historiadores y nutricionistas, siempre con la convicción de que la dieta mediterránea era la mejor receta preventiva.



Pero si algo define su legado en el Levante es su amor por Huércal Overa. Allí vivía. Allí nacieron todos sus hijos. Y allí, en 2015, fue nombrado pregonero de las fiestas patronales, un honor que él mismo calificó como «el más grande de mi vida». El pueblo lo adoptó como suyo, y él nunca dejó de sentirse parte de esta tierra.
Deja inédito un libro titulado Medicina culinaria mediterránea. La salud del siglo XXI. Y deja también una frase que resume su filosofía: la salud se construye en la cocina, no en la farmacia.
El Área de Gestión Sanitaria Norte de Almería también se ha querdido despedir de «una de las figuras más insignes de la medicina de nuestra provincia». Añaden: “Despedimos a un científico brillante, a un divulgador excepcional y, por encima de todo, a un caballero de la medicina con risa inolvidable”.
Esa risa. Esa carcajada que retumbaba en los pasillos del hospital y en las plazas de Huércal Overa. Esa presencia enorme y entrañable a la vez. Eso es lo que queda. Porque en el Levante, cuando se hable del doctor Bonetti, muchos recordarán primero su risa. Y luego, con ella, todo lo que enseñó. (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)
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