Cura Valera: vida y milagro de un hombre santo

🎙️ Informativo 09/02/2026

Este sábado ha sido beatificado el sacerdote huercalense Salvador Valera Parra, más conocido como ‘Cura Valera’, durante una ceremonia religiosa como nunca ha visto esta comarca: más de 7.000 asistentes, presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos. Le han acompañado un arzobispo, seis obispos y 150 sacerdotes y diáconos. Pero, ¿quién fue este hombre santo?

Sabemos que nació el 27 de febrero de 1816 en el seno de una humilde familia de labradores muy apegada a la Iglesia y, quizás por eso, desde muy temprano despertó en él una fuerte vocación hacia el sacerdocio.

Empezó estudiando Latín en la preceptoría de Huércal Overa, y a los 12 años hubo de trasladarse a Murcia para proseguir su formación en el Seminario de San Fulgencio como alumno externo. Durante esa etapa se hospedó en la casa de donados del convento de las Clarisas Capuchinas, dirigido por su tía materna María Josefa, abadesa del mismo.

A los 13 años quedó huérfano de padre y a los 19, cursando 3º de Filosofía, se mudó a Granada para estudiar Teología en la Abadía del Sacromonte. En 1838 recibió las órdenes menores y de subdiácono; al año siguiente las de diácono y el 4 de abril de 1840 fue ordenado sacerdote presbítero en Alicante, aunque ya había cantado su primera misa seis días antes en el convento de las Capuchinas, que fue su casa en Murcia.

Pocos días más tarde, volvió a su amada Huércal Overa, pero ocho años después le encomendaron el curato de la Parroquia de San Lázaro, en Alhama de Murcia. Allí llevó una vida sencilla y extremadamente austera, en el límite con la pobreza. Sirva de ejemplo que eligió como residencia un granero anejo a la iglesia. Repetía a quienes intentaban persuadirle de que mudara su aposento a la casa parroquial, que no precisaba nada mejor para enseñar los evangelios a sus feligreses.

Transcurridos tres años volvió a Huércal Overa como párroco de Nuestra Señora de la Asunción. Mantuvo el puesto durante 13 años, y lo dejó ante la insistencia del obispo de Cartagena, quien primero rogó y, ante las reiteradas negativas de Valera, acabó ordenándole que se hiciera cargo de la parroquia de Cartagena, la más grande de la diócesis.

En su nievo destino, el Cura Valera afrontó la epidemia de cólera de 1865 con una entrega total. Llevó directamente ayuda y esperanza tanto a enfermos como a sus familiares. Ningún afectado dejó de recibir la atención y auxilio personal de su párroco. Tal fue su comportamiento, que el Ayuntamiento cartagenero reconoció expresamente su labor en el libro de actas municipal, y le regaló un cáliz.

Las virtudes de Salvador Valera trascendieron el ámbito de su parroquia y de la diócesis de Cartagena y llegaron hasta el Gobierno de España. El General Prim le recibió el 26 de septiembre de 1868 y le mostró su interés por tenerlo en Madrid, pero el Cura Valera, a cambio, le pidió sólo una cosa: que intercediera ante la Nunciatura para que le destinaran a su querido pueblo, Huércal Overa.

Prim le prometió que haría todo lo posible para satisfacer su deseo, y antes de terminar el año, regresó a su villa natal. El día de su vuelta fue de gran alborozo, una auténtica fiesta popular: las campanas repicaron durante horas y los vecinos salieron al encuentro de la humilde carreta que les devolvía a su Cura.

Salvador contaba por entonces con 52 años. Regresó acompañado por una lijera cojera en la pierna derecha, que disimulaba apoyándose discretamente en un bastón regalado por sus feligreses de Cartagena.

Los huercalenses fueron testigos de numerosos prodigios, como el incendio de la parroquia que se apagó súbitamente cuando el padre Valera invocó a la Virgen del Río, y diversas predicciones, entre ellas, el nombre del párroco que le sucedería a su muerte.

Beatificación

Cuando, en 1954, el obispo de Cartagena inició los primeros pasos del proceso de beatificación del Cura Valera, numerosas personas aportaron testimonios sobre sus virtudes y méritos.

Desde 1989, en que se reactivó definitivamente el expediente, muchos pasos se han dado en tal andadura a través de la Asociación Pro-Beatificación Cura Valera.

Pero hubo que esperar hasta el 18 de marzo de 2021 para que el Papa Francisco firmara el Decreto por el que la Iglesia declaró ‘Venerable’ a don Salvador Valera porque “vivió de forma heroica las virtudes cristianas”, es decir, fue un cristiano “ejemplar en las tres firtudes teologales, la fe, la esperanza y la caridad, así como en la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, que son las virtudes cardinales, y otras propias de su vocación sacerdotal, como la pobreza, la castidad y la obediencia, la humildad y la caridad pastoral, ejercicio de sus virtudes que se ha mostrado en sus actos de una manera permanente en su vida, siendo modelo de sacerdote diocesano, pastor bueno y humilde de su pueblo”.

Milagro

El 20 de junio de 2025 se hizo público que el Papa León XIV había aprobado un milagro atribuido a la intercesión del Cura Valera.

Como explica la Diócesis de Almería, la noche del 14 de enero de 2007 el niño Tyquan Hall nació en el Memorial Hospital de Rhode Island en Providence (Estados Unidos), pero apenas tenía pulso y respiraba, registraba una frecuencia cardíaca baja, estaba pálido y cianótico.

El diagnóstico era de extrema gravedad. Iniciados los protocolos de recuperación neonatal, una hora después no se apreciaban signos de mejoría, sino todo lo contrario: la enfermera no le encontraba el pulso ni el latido del corazón.

El médico que atendía al pequeño, el doctor Juan Sánchez-Esteban, natural de Huércal-Overa, en su desesperación, se acordó de lo que sus padres le habían enseñado desde pequeño, y pidió la intercesión de su paisano con una oración: “Cura Valera, he hecho todo lo que ha sido posible, ahora te toca a ti”. Acto seguido, cuando comenzó a caminar por el pasillo para ir a comunicar a los padres la muerte de su hijo, la enfermera le avisó alborozada y, a la vez, nerviosa, de que el niño se estaba recuperando.

Pocos minutos después de la oración, el niño comenzó a respirar y a latir su corazón con normalidad. Tras este difícil episodio, Tyquan debería haber quedado afectado por daños en su desarrollo. Tendría que haber sufrido una serie de secuelas, como parálisis cerebral y discapacidad mental y física, en el área del lenguaje y de la motricidad, pero se recuperó y ha crecido con total normalidad.

El proceso canónico de investigación de este presunto milagro se llevó a cabo en la diócesis de Rhode Island entre el 8 y el 19 de septiembre de 2014. El 26 de junio de 2015 se declaró la validez de la fase diocesana. Tras la preparación de la Positio de estudio de este presunto milagro en el Dicasterio para las Causas de los Santos de Roma, ha superado de forma positiva el estudio de los historiadores y de los teólogos, así como de la compleja Consulta Médica y de la sesión plenaria de Cardenales y Obispos del Dicasterio, que presentaron las conclusiones finales al Papa León XIV, quien las recibió y aprobó favorablemente, confirmando el milagro del Cura Valera. (VEA NUESTRA PORTADA DE HOY)

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